La Desafortunada Ganadora: El Lamento de Izzabella
Izzabella Robbins – Atada por su boleto
Izzabella pensó que era su día de suerte. ¡Ganó un premio gordo en la lotería! Por desgracia, cometió un error: decirle a su compañero su gran hallazgo. Él quería el dinero para sí mismo, así que la ató fuertemente a una silla y exigió saber dónde estaba el boleto. Ella se negó a decirle, así que le metió un tapabocas grande en la boca y la dejó luchar mientras él iba en busca del boleto. Izzabella luchó, gruñendo y gimiendo detrás de su tapabocas mientras luchaba por liberarse, pero fue inútil. Su única esperanza era que su compañero no encontrara el boleto. Sus esperanzas parecían cumplirse cuando regresó con las manos vacías. Sin embargo, no estaba dispuesto a rendirse. Tomó más cuerdas y ató sus pies a la silla, ignorando sus quejas y la baba que se derramaba por su cuerpo, manchando su brillante blusa. El bondage era muy apretado y muy doloroso, e Izzabella comenzó a preguntarse cuánto tiempo tardaría en ceder ante el estrés. Su compañero fue minucioso, buscando toda la casa y regresando una y otra vez, cada vez haciendo su situación más humillante y frustrante. Le subió la falda para que sus bragas estuvieran a plena vista y abrió su blusa para que sus hermosos pechos, envueltos en un sujetador transparente que revelaba sus pezones, pudieran verse claramente. La habitación estaba fría y sus pezones erizados aumentaban su humillación, y la baba que se derramaba por su pecho estaba fría y resbaladiza. Finalmente, el hombre encontró el boleto, pero quería asegurarse de que Izzabella no pudiera hacer nada para impedirle reclamar el premio, así que le puso cinta adhesiva de microespuma sobre su boca ya atada para asegurarse de que nadie la escuchara y la liberara. Todo lo que pudo hacer fue observar impotente mientras se marchaba, gritando contra su tapabocas con ira y consternación al darse cuenta de que quizás no había tenido tanta suerte después de todo.