La Emoción de la Caza: Alba Zevon en Reto Exótico de Atadura
La zorra italiana caliente suplica por una atadura de ala de pollo estricta. Esta vez, El Cazador está en sus viajes por el mundo, en Alemania, donde se encuentra con una rubia espectacular llamada Alba Zevon, que no puede contener su emoción al conocerlo. La delgada novata incluso trae sus propias cuerdas y mordaza de bola como regalo. Con una sonrisa ante la perspectiva de una nueva coneja de cuerdas, le pregunta qué tipo de atadura quiere. Atrevida como es, Alba decide que quiere una atadura de ala de pollo y que le dé fuerte. Con una risa, El Cazador procede a atarle las muñecas detrás de la espalda con fuerza y luego pasa a sus piernas envueltas en mallas, comenzando por los muslos y bajando hasta sus tacones brillantes. Mientras charlan, descubre que es de ascendencia italiana y croata. La belleza europea parece estar bien por ahora en las cuerdas ajustadas de El Cazador, pero aún le queda un trecho antes de que termine. La pone de pie, obligándola a mantener el equilibrio con las piernas atadas mientras envuelve sus brazos lo más apretado posible. Siguen charlando y él se entera de que nunca le han atado las tetas, así que quedan en hacerlo en otra ocasión. Es hora de darle a la tía exactamente lo que pidió: una buena atadura de brazos en ala de pollo, y El Cazador sin duda cumple con una excepcional, retorciéndole los brazos al máximo. La rubia dura y sexy aguanta el dolor como una campeona. Finalmente, el último paso: la cuerda de la atadura en paquete. Coloca a la morena sudorosa en el suelo y le pone la cuerda mágica, tirando de sus pies lo más lejos posible hasta que tocan sus codos, haciendo realidad sus sueños de bondage más salvajes. Totalmente inmóvil, se balancea y se mueve para manejar su estricta atadura de ala de pollo. La provoca con la mordaza de bola y El Cazador se la mete hasta el fondo de la boca, dejándola en silencio. Justo cuando ella cree que ya terminó, la levanta por los hombros y la lleva hacia el sofá, preguntándole si sabe lo que viene después. Otra pequeña pieza de cuerda entra en juego aquí y se ata desde su mordaza de bola hasta sus codos, levantándole el pecho en una increíble atadura en paquete. Solo emitiendo pequeños gemidos, parece disfrutar mucho de su atadura cuando le dice que no ha tenido suficiente, momento en el que El Cazador la usa como su propio reposapiés. Tras soportar una de las ataduras de ala de pollo más brutales, cree que ya ha sido suficiente y le suelta la cuerda de la atadura, retándola a liberarse del resto. ¿Podrá la zorra lograrlo?