La Lucha de Raven: El Arte de la Sumisión y la Inmovilización
Raven vs. Posición Incómoda
Parece que desde el momento en que Raven cruzó mi puerta, no paró de hacerme preguntas. Si debía intentar escapar de verdad, cuánto tiempo debía forcejear antes de rendirse. Preguntas justas si siempre has logrado zafarte de cada atadura en el pasado. Pero hoy, ese hábito se acabaría. Originalmente, planeaba usar la gran cantidad de cuerdas que tenía cerca para atarla bien fuerte al pasamanos, pero no transmitía el mensaje correcto. Si quería que Raven admitiera que estaba bien atrapada, tenía que dejar claro que no había escapatoria. Las bridas suelen mandar ese mensaje: una lección que Raven tendrá tiempo de sobra para asimilar mientras forcejea durante un buen rato.