La Lucha Seductora: El Viaje Atado de Lilith
Lilith – Inmovilizada el Día de la Mudanza
Lilith sabía que me mudaría pronto y me pidió que la visitara para un último día de bondage antes de que me fuera para siempre. Fui suave con ella al principio, atándole las muñecas y los tobillos, permitiéndole tocarse y disfrutar de la sensación de la mordaza de hendidura de satén entre sus labios. Pero cuando llegó el momento de soltarla, me dijo cuánto me extrañaría, y en lugar de permitirlo, decidí llevármela conmigo, ¿le gustara o no? Cambié su mordaza de hendidura por una bola, atando a la pobre chica con fuerza. Su chaqueta abierta revelaba sus tetitas firmes mientras se retorcía sin poder hacer nada.
Desafortunadamente para ella, no había mucho espacio en mi furgoneta, así que tendría que convertirse en un paquete muy apretado. Primero, sin embargo, tenía que mejorar esa mordaza. Mientras se retorcía sin poder hacer nada, con la baba cayéndole por la cara y resbalando por sus medias sexys, le pegué una tira de cinta de espuma microcelular sobre la boca, atrapando la mordaza de bola Y la baba dentro. Luego, envolví su cara y cabeza con venda veterinaria, apretando cada vuelta de manera monstruosa. Ahora, sin poder ver ni pedir ayuda, solo podía sufrir mientras la ataba en una bolita apretada, con las rodillas presionadas contra el pecho, los pies anclados a las muñecas y una cuerda ajustada en el entrepierna para darle mucha estimulación durante el viaje. Tendría que quedarse así unos tres días, pero si cree que esto es malo, ¡espera a ver su nuevo ‘hogar’!