La Presa del Cazador – Bailey Paige como Robyn Atada
La pequeña pero valiente justiciera Robyn ha sido capturada por los secuaces del Cazador y dejada atada en una apretada bolita. Cuerdas unen sus piernas, con nudos alrededor de sus tobillos enfundados en botas y sus rodillas. Sus delgadas muñecas están atadas bajo las rodillas y una mordaza negra rellena su boca. Robyn se debate desesperadamente en las cuerdas, sabe que debe liberarse antes de que el Cazador regrese. Estira sus dedos ágiles hacia las cuerdas de sus tobillos y palpa los nudos. Trabaja los nudos que sostienen sus tobillos, introduciendo los dedos entre las cuerdas para aflojarlos. Logra desatar los nudos y comienza a deshacer las ataduras de sus tobillos cuando el Cazador entra y la sorprende en su intento de escape. Él vuelve a atar sus tobillos y luego la voltea boca arriba sobre la mesa antes de tomar más cuerdas. Pasa una cuerda entre sus tobillos atados y sus muñecas también atadas, uniendo directamente sus muñecas a sus tobillos. Robyn queda completamente indefensa mientras él la levanta de la mesa y lleva su cuerpo atado hacia un taburete bajo, colocándola boca arriba sobre él. Ella mira con horror cómo baja una cadena desde un polea en el techo y sujeta el extremo de la cadena a las cuerdas entre sus tacones de aguja atados. Luego gira la manivela lentamente, elevando su cuerpo atado hasta que gira y queda colgada del extremo de la cadena, suspendida completamente por sus tobillos enfundados en botas. El Cazador la burla y la provocan mientras la hace girar y le azota el culo. La deja sola colgando en el aire, sabiendo que ahora no escapará de las cuerdas.