La Sorpresa de Kristyna: El Guardiaspaldas y sus Deseos Prohibidos
Kristyna Dark El guardiaspaldas pensó que todos estaban descansando en la habitación de al lado y decidió echarse un rato. Pero al despertar, sintió que alguien lo empujaba para que se levantara. Al abrir los ojos, allí estaba Kristyna, la esposa del jefe, parada frente a él con un robe de seda. Cuando le preguntó qué quería, ella se sentó y abrió su robe, mostrando un sexy conjunto de lingerie negro. *«¡Ponte la ropa!»*, le advirtió él, *«¿Y si el jefe te ve así?»*. Kristyna le aseguró que su marido dormía profundamente y no despertaría en horas. Luego, le confesó que necesitaba atención que su marido no le podía dar: *«Quiero que me ates y me hagas cosas sucias»*, dijo mientras sacaba una cuerda. Al principio dudó, pero logró convencerlo. Poco después, Kristyna quedó bien atada y ya no pudo contener su excitación. Tan emocionada que sabía que sus gemidos pronto serían ensordecedores. *«Si tienes miedo de que grite y despierte a mi marido, ponme algo en la boca»*, le propuso. Él le metió un par de bragas en la boca y las pegó. Atada y amordazada, Kristyna perdió el control. Ser atada y sentirse indefensa era su fantasía más grande, y sabía que no tardaría en correrse en sus bragas, especialmente si la doblaba y le daba un buen cachetón. Pero al final, lo que realmente quería era que el guardiaspaldas le sacara los pechos, le bajara las bragas y le diera lo que tanto necesitaba mientras estaba atada, amordazada e indefensa.