La Tentación de Gypsy: De Canguro a Atada con Cinta
A Gypsy le encanta el bondage
Después de su último trabajo como canguro, Gypsy no puede sacarse de la cabeza la sensación de estar completamente atada con cinta y a merced de ellos. El tacto del adhesivo en su piel, y sobre todo, el momento en que los padres la pillaron al entrar por la puerta… ¡Solo de pensarlo se moja! Así que, por supuesto, cuando la llaman para cuidar de nuevo a los niños, acepta sin dudarlo.
Una vez allí y con los padres fuera de casa, empieza a hablar de lo mucho que quiere jugar a ‘policías y ladrones’… y les dice que probablemente haya cinta en el garaje. Esta vez se muestra muy dulce, nada de la actitud de perra que tuvo antes y que la llevó a terminar atada.
Lo siguiente que sabe Gypsy es que está firmemente atada a una silla en el salón. Les dice lo bien que lo han hecho y les recuerda que no se olviden de amordazarla. Una vez con la boca sellada con cinta, indefensa y expuesta, ellos se van a jugar arriba. Ahora no le queda más que esperar a que los padres lleguen a casa y la descubran. ¡Solo de imaginárselo se excita cada vez más!