La Varita Mágica: Placer con Cuerda y Ataduras
Leila vs. sus pezones atados. Es increíble lo que se puede lograr con un poco de cuerda y mucha imaginación. Cuando le dije a Leila que la ataría con trozos de medio metro de mecate, su reacción fue de pura incredulidad. Pero al terminar, su rostro se llenó de sorpresa, asombro y placer al mismo tiempo. Con los pulgares inmovilizados, escapar era imposible, pero cada tirón la acercaba más al clímax. Con el paso de los minutos, su frustración crecía, y entonces acercaba suavemente una varita mágica contra su coño. En ese estado, no hacía falta mucho para que cabalgara olas tras olas de éxtasis con los pezones atados.