Leila atada y follar en la cama – Sorpresa inesperada
Leila vs. la montaña rusa
Tenía una sorpresa para Leila, pero primero había que inmovilizarla bien. Necesitaba atarle los codos con fuerza, así que los envolví en varias capas de plástico de embalar y luego los apreté juntos con cinta americana. Sus piernas quedaron atadas en posición de rana con más cinta, dejándola completamente indefensa sobre la cama. Mientras intenta liberarse, saco mi nuevo Orgasmatron y lo lanzo a la cama. Salta por todas partes como un toro, dejando en ridículo a cualquier Hitachi en cuanto a potencia. Incluso en su posición de total sumisión, Leila intenta dominarlo. Si lo logra, le espera un viaje de infarto… ¡y un orgasmo brutal!