Lilmizzunique – Crónicas Sensuales de una Guardia de Seguridad Atada
La guardia de seguridad Unique registra la casa tras una alarma que suena sin que nadie responda. Al no encontrar a nadie, es agarrada, amordazada con la mano, desarmada y esposada, siendo luego tirada al suelo. La atan con cinta adhesiva negra, le meten un trapo en la boca y le sellan los labios con cinta para que no grite. La dejan forcejear un rato antes de regresarla a otra habitación, donde la atan a una silla con cuerdas y le colocan una mordaza gruesa de cuero negro. Sin embargo, siente que no es el lugar adecuado para mantenerla, así que la lleva al dormitorio, atándola a las columnas opuestas y añadiendo más cuerdas. Cambia su mordaza por una banda azul claro y decide abandonarla atada y luchando en el baño, dejándola en esa situación.