Luna Dawn encadenada: Dominación y sumisión extrema
La policía novata y voluptuosa, Luna, ha sido capturada por el Cazador mientras investigaba su guarida. Ahora se encuentra indefensa, encadenada a la pared con sus propias esposas en las muñecas, levantadas por encima de su cabeza. Sus tobillos con botas están extendidos y sujetos a la base de la pared con grilletes de acero. Un enorme mordaza roja de bola le impide pedir ayuda. El Cazador entra para torturar a su víctima indefensa: le quita la gorra, abre su traje ajustado de spandex para exponer sus grandes tetas. Luego coloca dos tubos de vacío sobre sus pezones expuestos. Luna grita de dolor mientras el Cazador extrae el aire de los tubos, succionando sus pezones hacia adentro. Los pobrecitos pezones de Luna se estiran y deforman dentro de los tubos. Acto seguido, ata una cuerda de cuero a los tubos de vacío y la amarra a una cadena que recorre la habitación, pasa por una polea en el techo y baja hasta un cabrestante. El Cazador gira lentamente el cabrestante, estirando los tubos de vacío y, con ellos, los pezones y tetas atrapados de Luna. Ella tira desesperadamente de las esposas, pero no hay escape, no hay forma de liberar sus muñecas. Está completamente indefensa y a merced del malvado Cazador.