Michelle Peters atada y ciega: el suplicio del Hunter
La sexy y menuda Michelle Peters queda a merced del Hunter. Con los codos aplastados completamente detrás de su espalda y una venda de tela y cinta adhesiva cubriéndole los ojos, el Hunter la empuja hacia su guarida. La deja sola para que intente orientarse, tateando en la oscuridad con las manos en busca de una pared o algo que le dé referencias. Encuentra una pared y la sigue lentamente hasta una esquina. Luego, al seguir la otra pared, descubre una puerta grande, pero el Hunter la espera allí. La agarra del cuello y le mete un trapo enorme en la boca. Luego, le envuelve cinta negra alrededor de la boca y la cabeza, hundiendo el trapo profundamente entre sus labios. La lleva de vuelta hasta una cadena colgada de un polipasto y le ata una cuerda al cuello. Tira de la cadena y la engancha a la cuerda, subiendo el cabrestante hasta que la soga se tensa alrededor de su garganta. Le quita la venda y ella observa cómo él ordena más cuerda en una mesa. Regresa para atarle las muñecas con fuerza, luego le ata otra cuerda alrededor de su estrecha cintura. Esa cuerda pasa entre sus piernas, sube entre los labios de su coño y su culo, y luego la introduce entre sus muñecas atadas. La aprieta hasta que las muñecas le quedan pegadas al culo, luego baja la cuerda entre sus piernas y la ata en su vientre. Más cuerdas le sujetan los muslos y las rodillas. Le suelta el cuello de la cadena y vuelve a enganchar la cadena a sus codos atados. Michelle mira con terror cómo el Hunter gira el cabrestante, levantando sus codos alto detrás de su espalda. Al elevarse los codos, la cuerda del coño atada a sus muñecas se tensa. Michelle siente cómo la cuerda se clava cada vez más en su coño y su culo, hasta que parece que va a partirla en dos. Finalmente se detiene cuando la han levantado hasta que solo apoya los dedos de los pies. Le ata los tobillos con más cuerda. Michelle cuelga de sus codos, luchando desesperadamente por evitar que la cuerda del coño se le clave más en el sexo. El Hunter regresa y le pregunta si quiere bajar los pies. Michelle asiente con la cabeza, dispuesta a cualquier cosa para aliviar la presión. Le acerca un colchón y la baja de rodillas, con los codos aún colgando de la cadena. Luego, sube el cabrestante de nuevo para que la cuerda del coño quede tensa. El Hunter ata otra cuerda a sus tobillos atados, levanta sus pies del suelo y la deja en un hogtie sobre las puntas de sus rodillas. Michelle queda en hogtie sobre las puntas de sus rodillas, colgando de sus codos. Lucha por mantener el equilibrio, porque cualquier balanceo hacia adelante o atrás hace que la cuerda del coño se le clave aún más en el coño.