Noche de Tortura con Cosquillas de Chrissys
Después de una divertida pelea con cojines con su amante, Chrissy fue despojada de su ropa, manoseada y juguetearon con ella hasta que él tomó su decisión final: atarla boca abajo en la cama para una sesión de tortura con cosquillas. Ella dijo que quería divertirse, pero ahora va a recibir mucho más de lo que esperaba. Lo peor es que Chrissy es supercosquillosa y detesta que la cosquilleen, lo que hace de esto el momento perfecto para que él suelte su lado sádico y la torture con sus dedos por todos lados. La vemos atada con cuerdas y con un vendaje en los ojos mientras comienza a despertar, privada de la vista y sin idea de lo que pasó o por qué no puede moverse. Su amante entra y le explica lo de la pelea con cojines y cómo llegó a estar atada desnuda en la cama. Ella exige que la suelte de inmediato, pero antes de que pueda decir nada más, él le coloca un ballgag en la boca, ya que sus gritos serían insoportables al revelarle que planea cosquillearla durante 10 minutos completos. Ella forcejea con todas sus fuerzas, pero las cuerdas la mantienen bien sujeta. Él pone el temporizador mientras ella se retuerce en anticipación. La provoca un poco y luego comienza a cosquillearle los costados y las axilas con furia, mientras ella intenta reír y gritar a través del enorme ballgag. Él cosquillea brevemente sus pies con calcetines antes de decidir quitárselos y atacar sus plantas descalzas. Ella lucha violentamente para liberarse, cada vez más enojada por cómo él está abusando de ella. Entonces él dice que sigue siendo demasiado ruidosa y cree que sus calcetines harán un mejor trabajo para ahogar sus risas. Le quita el vendaje y el ballgag, y le mete un calcetín en la boca, ajustándolo con una banda para que quede bien apretado. Se nota el enojo creciendo en sus ojos, especialmente porque él pausó el temporizador para cambiarle el tapaboca. Lo vuelve a iniciar y se pone manos a la obra torturándola con cosquillas en cada zona sensible, incluso usando su cepillo de pelo para cosquillearle los pies al final. ¡Tendrá suerte si alguna vez le perdona esta tortura con cosquillas! Cuando por fin suena la alarma, Chrissy está aliviada y le pide que la suelte ahora mismo. Pero él cree que está demasiado enojada para soltarla en este momento y piensa que debería dejarla atada un poco más para que se calme. Ella forcejea y gruñe en desacuerdo mientras él sale de la habitación, dejándola indefensa, atada y con el tapaboca durante toda la noche.