Rachel Adams: Desepero por escapar de su cautiverio
Rachel Adams – Policía atrapada y esposada
¡La oficial Adams está en un aprieto de verdad esta vez! Con las muñecas esposadas a la espalda, los pies con botas encadenados a pesados pesos y el cuello atado a un soporte de acero con una cuerda, todo lo que puede hacer es forcejear. ¡Forcejear, gemir y quejarse en la gran mordaza que convierte sus gritos de angustia en gorjeos burbujeantes llenos de baba! Sabe que si pierde el equilibrio estará en una situación realmente desesperada, pero no puede evitar intentar liberarse, especialmente con su teléfono móvil a solo unos pasos, burlándose de ella. Por un milagro, logra soltar la cuerda del cuello y con cautela se arrastra hasta el suelo. Piensa en huir, pero sabe que no llegará lejos con esos pesos encadenados a los pies, así que se acerca al teléfono. Con las manos esposadas a la espalda, tendrá que retorcer dolorosamente los brazos para agarrarlo y hacer la llamada, pero lo logra, ignorando el ardor en sus músculos. Desafortunadamente, los que están al otro lado no entienden sus súplicas ahogadas por la mordaza, así que no le queda más remedio que arrastrarse hacia la puerta. Justo cuando la libertad parece estar a su alcance, el villano regresa, y Rachel no puede hacer más que mirarlo desde abajo, suplicando mientras la baba y la saliva burbujean alrededor de su mordaza. ¡No habrá escape!