Rachel Adams – Historia de Consecuencias Atadas y un Azote Sorpresivo
Rachel está sentada en su oficina frente a un maletín cuando Claire llega y la acusa de haber estado revisando documentos confidenciales sin autorización. Aunque Rachel insiste en que no ha hecho nada malo, Claire le recuerda que firmó un contrato que le permite usar cualquier método para obtener información. Claire le coloca esposas de metal plateado y luego un bozal de pelota, antes de bajarle la falda, medias y bragas para darle un castigo de mano duro con diez golpes bien sentidos.