Rachels: Lección de sumisión con atadura extrema
Rachel Adams – Strappado con shorts
La conozco bien, pero a veces me saca de quicio. Cuando lo hace, debe recibir una lección de lo que les pasa a las chicas desobedientes. La arrastro a la habitación, con la mano tapándole la boca, las muñecas atadas, y de inmediato la cuelgo del techo con una cuerda alrededor de su esbelto y delicado cuello. Una vez asegurada, le meto una enorme bola de mordaza en la boca y la dejo forcejear un rato. Sabe que si exagera y pierde el equilibrio, terminará en una situación muy desagradable, pero aún así se retuerce y intenta liberarse. No voy a tolerar eso, así que le ató los codos y la doblo hacia adelante en un strappado. Con los brazos unidos y levantados alto detrás de la espalda, el dolor es inmediato; la atadura la mantiene inclinada, exhibiendo su dulce culito en esos cortos de jean. Gime y gruñe contra su mordaza, sin darse cuenta de que lo peor está por venir. Pronto, le añado una cuerda ajustada en la entrepierna y otra en el pelo, y amarro la cuerda de su cuello a sus rodillas. ¡Imposible escapar ahora! La dejaré así unas horas, y cuando parezca lo suficientemente arrepentida, tendremos una agradable charla sobre jóvenes groseras.