Sarah Brooke: el precio de su lealtad a su marido fugitivo
Sarah Brooke – Habla o goza
Sarah se niega a revelar dónde huyó su marido con el dinero robado, así que sigue pagando el precio por su lealtad inquebrantable. Desnuda por completo y atada a una silla, con una mordaza roja gruesa en la boca, gime y suplica por libertad. Pero su verdugo conoce su debilidad: Sarah es extremadamente orgásmica, casi dolorosamente, y el vibrador potente atado entre sus piernas será una fuente de gran sufrimiento. Tras negarse a hablar de nuevo, el vibrador se enciende y comienza su martirio. Una y otra vez se corre con tanta fuerza que los ojos se le van para atrás, pero a pesar de la tortura, no revela la información. Su captor la manosea y se burla de ella, pero Sarah, entre gritos y gemidos, sigue firme. ¡Si algún día se libera, se asegurará de que su marido pague por su crimen!