Sassy Kat Atada: Historia de Cinta y Tentación
Su equipo perdió y terminó en bondage extremo. Hace unos meses, Sass apostó que Denver ganaría el Super Bowl. Como se equivocó, terminó atada a mi antojo (¡y al suyo también, estoy seguro!). Le ponen una enorme pelota de goma rosa y la cuelgan en un *strappado* de rodillas, con sus manos bonitas vendadas. Le colocan pinzas sobre su suéter, luego la bajan, le cortan la prenda, le atan y venden los pechos y le vuelven a poner las pinzas en los pezones. La levanto por los codos en posición *ala de pollo* y la ahogo con dos pares de bragas y un calcetín. La acuesto de lado para hacerle un *balltie*, pero como no soy buen *rigger*, el ala de pollo le está presionando demasiado el hombro. La destapo, todo se cae al suelo, y ajusto los nudos para que no tire más. Seguimos. Después de dejarla *hogtied*, le pongo una braga como tapaboca y más microespuma. Sus pies quedan atados y la giro boca abajo. Le ato el pelo hacia atrás, le envuelvo una cuerda alrededor de la mordaza y, con un látigo, le azoto los pies grandes, los muslos, los pechos, y la punzo con el extremo. Finalmente, bajo el pelo de la estructura y lo integro al nudo, dejándola atada en posición *hogtied* para siempre.