Simone atada y envuelta en cinta, indefensa
Simone – Atada, envuelta y atrapada
¡Pobre Simone! Atada a un poste en un almacén abandonado, solo con un bikini puesto, la boca llena y sellada con cinta adhesiva. Hace todo el ruido que puede para pedir ayuda, pero está inmovilizada y completamente a merced del desconocido que la ha dejado en esa situación. Cuando él regresa, ella suplica por su libertad, pero la amordaza y la cinta convierten sus ruegos en gemidos ahogados: «HmmmmppphH» y suspiros desesperados que su captor ignora con facilidad. El miedo de Simone aumenta cuando el extraño, muy lentamente, le quita el bikini, dejándola completamente desnuda en el frío edificio. Pero pronto volverá a sentir calor, porque comienza a envolver su cuerpo con cinta médica ajustada. Estira cada rollo al máximo mientras lo enreda alrededor de sus tobillos y va subiendo lentamente por su cuerpo indefenso. Simone se da cuenta RÁPIDAMENTE de que no solo la cinta impide cualquier escape, sino que la cautividad será insoportable, ¡porque una vez aplicada, la cinta comienza a contraerse y apretarse aún más! Pronto, hasta respirar se vuelve una tortura para la sexy Simone, y solo puede gemir mientras todo su cuerpo, desde los hombros hasta los pies, queda encapsulado en un capullo aplastante. El enfermo desconocido ha dejado sus grandes tetas naturales al descubierto, y Simone está aterrada ante lo que podría hacerle. Su pregunta queda sin respuesta cuando el extraño comienza a aplicar una SEGUNDA capa de cinta de vinilo, aún más ajustada que la primera, y cada banda comienza a encogerse al instante sobre su cuerpo indefenso. Ahora verdaderamente indefensa, Simone solo puede observar con desesperación cómo su agresor pega un par de tijeras a su cuerpo. Llora, sabiendo que nunca podrá alcanzarlas. Su captor aún no ha terminado, y la cinta médica regresa para dar varias vueltas alrededor de su hermoso rostro y cabeza, fusionándola al poste. Ahora, con solo la nariz libre, ya no puede ver NADA de lo que le espera, y gime de miedo y aprehensión mientras espera el regreso de su captor. Cuando él vuelve, trae más de la horrible cinta roja, y el encierro de su cabeza recibe una segunda capa. Ahora, con el cuerpo completamente inmovilizado, la cabeza aplastada en el agarre de tornillo de la cinta y las vendajes, y su agresor desaparecido, Simone gime en total indefensión y desesperación. El único movimiento visible de la chica es el ligero abultamiento de su garganta cuando intenta pedir ayuda, cada grito muriendo en su garganta como el lamento de una paloma atrapada.