Tacones altos y ropa brillante – Una historia de bondage upskirt
Diamondly Kink, una adorable morena de rulos, despierta en un sofá atada y amordazada. Siente cómo sus codos se besan dolorosamente a la espalda y las cuerdas se clavan en su piel alrededor de codos, muñecas y rodillas. Una bola de goma redonda llena su boca mientras las correas de cuero brillante envuelven su cabeza, rostro y cuello, sosteniendo firmemente la mordaza de panel en su lugar. Diamondly tira desesperadamente de las cuerdas mientras mira a su alrededor en la habitación extraña, preguntándose por qué está allí y quién la dejó indefensa, amarrada y amordazada. Se debate en el sofá, logra deslizar las rodillas al suelo y su gran culo maduro se retuerce en el aire mientras lucha. El Cazador entra y encuentra a su cautiva indefensa despierta y forcejeando. Le dice que está esperando a que su padastro pague su rescate para que pueda irse a casa. Le baja el top y le pellizca los pezones. La levanta del suelo, la sienta sobre sus rodillas y le da unos buenos azotes en el culo retorciéndose. Después del azote, la sienta a su lado y sigue pellizcándole los pezones, manoseándola y provocándola. Le dice que tiene que salir unas horas y, con suerte, cobrar su rescate. Diamondly sigue forcejeando en el sofá mientras él acerca una mesa de centro y la acuesta sobre ella. Ata una cuerda entre sus tacones de aguja atados, pasa la cuerda hacia un anillo metálico en la parte superior de su arnés amordaza. Tira de la cuerda como un arco, tirándole la cabeza hacia atrás y luego ata el extremo de la cuerda a sus codos atados y aplastados. Deja a la pobre Diamondly indefensa, amordazada, con el cuello y la espalda dolorosamente arqueados sobre la mesa.