Tacones y Cuerdas – El Atrayente Mundo del BDSM
El sábado por la noche terminó como siempre: yo, amordazada e inmovilizada en el suelo sucio mientras Martin observa. Observa cómo manejo mis codos fuertemente atados, la cuerda castigadora en mi entrepierna y la mordaza super grande. Me gusta cuando él puede relajarse y disfrutar de estos momentos ‘simples pero efectivos’.