Zoey atada y amordazada: su forma única de relajarse
La rubia británica de pelo rizado Zoey conoce al Hunter en el bar y le confiesa su ardiente deseo de ser atada y amordazada de inmediato. Se retiran a su habitación para continuar la conversación, donde Zoey, nerviosa, explica que la bondage ajustada es su única forma de relajarse. El Hunter saca unas cuerdas y, mientras ella está sentada en la cama, le ata los brazos por detrás, aplastando sus codos y fusionando sus antebrazos y muñecas como uno solo. Le pide que se levante y se mire en el espejo. Zoey sonríe al ver sus brazos fuertemente atados y adora la sensación de las cuerdas clavándose en su piel y la completa indefensión. Él le ordena volver a la cama y tumbarse boca abajo para que le ate los tobillos con botas con fuerza. Más cuerdas envuelven sus hombros y pecho, luego le dobla las piernas y la ata en posición de cerdo en la cama, con los tobillos con botas tocando sus manos atadas. Saca una gran mordaza negra y Zoey abre la boca ansiosa para aceptarla. Él le pide que suplique por la mordaza y la amé. Zoey lame y besa la mordaza, rogándole que la ajuste bien. El Hunter coloca la mordaza entre sus dientes y abrocha la correa. La deja luchando entre las cuerdas. Zoey se debate en la cama, tirando inútilmente de las cuerdas y tratando de rodar sobre su vientre. Le encanta estar indefensa, amordazada y atada de cerdo. Tras forcejear un rato, él la libera de las cuerdas brutalmente ajustadas y le quita la mordaza. Zoey describe entonces lo increíble que se sintió al estar tan fuertemente atada e indefensa, y no puede esperar a repetirlo.