Alex Reynolds: Escape Arriesgado y Sorpresa del Extraño
Alex Reynolds quedó varada y, sin opciones, aceptó que un desconocido la llevara en su auto. Pero al llegar a su lugar, quedó claro que no tenía adónde ir y terminó permitiendo que la llevara a su casa. Allí, juguetona, lo acusó de tener malas intenciones: *’¡Una chica podría terminar atada y amordazada, te doy una pista!’*. Al ver que hablaba en serio, él le dio justo lo que pedía. Como no tenía cuerda, la sujetó con cinta adhesiva. Alex se excitó al instante. Luego, al meterle un par de bragas en la boca para amordazarla, ya no pudo controlarse. Las cosas se pusieron más interesantes cuando él le rasgó la blusa y le dejó al descubierto los senos. Ya no pudo esperar más para que hiciera con ella lo que quisiera, y pronto su deseo se cumplió: la dobló sobre el sofá, con la cara enterrada en los cojines, mientras le bajaba las bragas hasta las rodillas.