Apostamos por atarla: Ziva Fey intenta escapar atada en casa
Ziva Fey – La Apuesta de Ataduras
Ziva y yo estábamos viendo una vieja película de detectives en la televisión, y empezó a hacer comentarios despreciativos sobre lo falsas que le parecían las ataduras de la escena. Percibiendo una oportunidad, le hice una apuesta sencilla: si lograba escapar de una atadura idéntica, la llevaría de compras. Aceptó entusiasmada, pero pronto se dio cuenta de que cuando tienes las manos y los pies atados, con las extremidades unidas por una cuerda implacable y la boca llena de una boquilla de goma dura que permite que la saliva se escape (pero no palabras comprensibles), escapar es mucho más difícil de lo que parece. Se debatió y luchó, retorciéndose y esforzándose, haciendo burbujas de disgusto todo el tiempo, pero una vez que la pusimos en una posición de pelota modificada, supo que había perdido la apuesta. Qué lástima que no me preguntara cuál sería el castigo por perder. Oh bien, ¡lo descubrirá pronto!