Atada con cinta en pijama: la humillación de una joven con un ladrón
Jeanette – No te mostraré mis bragas. Todo lo que el ladrón quería era ver sus bragas, pero Jeanette era demasiado testaruda para enseñárselas. Ahora está firmemente atada con cinta en su pijama, con una gran bola roja en la boca, furiosa por la indignación. Se debate y se retuerce por el salón, logrando llegar a unas tijeras que suelta en su desesperación por escapar. Antes de que pueda recuperarlas, el tipo malo regresa y le envuelve la cabeza con una venda roja, asegurando aún más la mordaza y humillando más a esta joven engreída. Para rematar, le baja los pantalones del pijama para exponer sus bragas. Ahora, indefensa y sin poder recuperar su modestia, se debate en vano, sabiendo que le está dando al ladrón un espectáculo MUCHO mejor del que alguna vez habría obtenido.



