Belleza Atada: El Placer Agonizante de Rogue
Rogue – Atadura Metódica
Rogue está en graves problemas. Está atada de pie, con las muñecas amarradas a la espalda y un bozal de arnés sujetado en su boca y anclado por encima de su cabeza, manteniéndola erguida. El bozal ya le hace babear, y fuerza sus manos atadas hacia arriba en un intento por quitárselo. Las hebillas están tentadoramente fuera de su alcance, y sus dedos solo rozan los cierres sin poder agarrarlos. Ya está preocupada por lo que está por venir, y sabe que, sin quitarse el bozal que ahoga sus gemidos, la escape es imposible. ¡Y vaya si tiene razón! Su verdugo entra y le coloca una cuerda de entrepierna apretadísima, anclando sus manos detrás de ella a través de la misma. Con las muñecas ahora inútiles, él procede a empeorar su situación. Lenta y metódicamente, añade banda tras banda de cuerda brutalmente ajustada por todo su cuerpo inferior. Con las piernas, rodillas, muslos y tobillos fusionados, mantener el equilibrio se ha vuelto extremadamente difícil, y lucha con fuerza por no caerse. Su agresor comienza ahora a trabajar en su torso, apretando sus codos juntos y atando sus brazos al cuerpo con varias vueltas más de cuerda. La presión es casi insoportable alrededor de sus hombros y codos, y respirar se ha convertido en una agonía. La dejan sola un rato para sufrir sus ataduras, luego la bajan al suelo y la arrastran por la alfombra, gimiendo mientras la colocan en posición. Incapaz de ver lo que el hombre le hace, se lleva una GRAN sorpresa cuando sus piernas son levantadas al aire, elevando todo su cuerpo inferior del suelo y apoyando todo su peso sobre su pecho, ya dolorido. Para el toque final, su bozal de arnés es atado y tirado hacia atrás con fuerza, sometiendo su cabeza y cuello a un estiramiento y tensión terribles, mientras la dejan babear, gemir y retorcerse en sus ataduras.