Atada con Placer: Nyxon y los Juegos de Cuerdas
Átame fuerte, quiero estar atada y amordazada todo el fin de semana. Nyxon, de pelo negro y busto generoso, adora que la aten con fuerza y la amordacen. Se arrastra por la cama con una gran sonrisa al ver madejas de cuerda preparadas para ella. Toma un trozo de cuerda y se ata los tobillos ella misma, luego sujeta sus rodillas con otra cuerda. Con las piernas bien unidas por la cuerda, agarra una gran mordaza blanca de bola y juega con ella, metiéndosela en la boca y sacándola, suplicando que le aten los brazos con fuerza detrás de la espalda. Con los brazos bien sujetos con cuerdas enrolladas alrededor de sus bíceps y muñecas, Nyxon se retuerce sin poder escapar, rodando por la cama. Le encanta la sensación de sus codos rozándose detrás de la espalda y gime de placer al probar la cuerda que se clava en su carne. Después de revolcarse unos minutos, suplica que la ate en posición de hogtie, pidiendo que le metan la gran mordaza de bola entre los dientes. Ahora Nyxon está en el suelo, firmemente atada y amordazada sobre una alfombra blanca de pelo. Sus tobillos y tacones de aguja están atados a sus muñecas. Gime y suspira de placer mientras tira de las cuerdas que mantienen sus piernas dobladas en la posición de hogtie. Satisfecha de que no hay escape, le quitan la mordaza el tiempo suficiente para suplicar que la mantengan atada, amordazada y en hogtie todo el fin de semana.