Atada en Cuero: La Lucha de Nicole Peters
Nicole Peters, la preciosa sumisa, es arrastrada por el Cazador hasta su guarida con los codos fuertemente atados a la espalda con finas cuerdas de cuero. Una gran mordaza negra ha sido colocada entre sus dientes y ajustada con fuerza. Él la lleva hasta el cabrestante, envuelve la cadena alrededor de su cuello y ata sus muñecas con más cuerdas de cuero. Luego, retira la cadena de su garganta y sujeta sus muñecas a ella. Nicole fuerza y se debate mientras el Cazador gira el cabrestante, enredándola como a un pez, hasta que sus manos son izadas alto detrás de su espalda y sus hombros se retuercen y estiran al máximo. La deja luchando sin poder liberarse de las ataduras de cuero. Nicole no se rinde y sigue forcejeando, pateando el cabrestante e incluso, en un momento, levanta los pies del suelo para colgarse brevemente de sus muñecas atadas, con la esperanza de romper las cuerdas de cuero. Pero por más que lo intenta, no logra liberarse. El Cazador regresa y ata sus largas y esbeltas piernas con más cuerdas de cuero. Vuelve a girar el cabrestante, elevando aún más sus muñecas detrás de su espalda hasta que sus hombros gritan de dolor. Se va de nuevo y Nicole se balancea de un lado a otro, apoyándose en las puntas de los pies, buscando alivio. Pero está estirada al límite y no hay escapatoria. El Cazador regresa y le pregunta si va a portarse bien. Nicole acepta, dispuesta a cualquier cosa por ser liberada del brutal strappado. El Cazador baja sus muñecas, la desata y la toma en brazos para llevársela.