Atada en el placer: Emily y las cuerdas moradas
Emily vs. Un trato sencillo
Mientras revisaba el armario lleno de ropa, a Emily le encantó el mono rosa. Al sugerirle unas cuerdas moradas para combinar, no lo pensó dos veces y aceptó. No pasó mucho tiempo antes de que la baba comenzara a salirle de la boca por el bozal. Atada encima de la jaula, con los codos y las piernas unidos en una posición de rana, escapar era imposible. En su prisa por aceptar, Emily se dio cuenta de que nunca habían acordado un límite de tiempo.