Atada y Amordazada: Encuentro Sorpresa en el Hotel
Sarah Gregory – Atada y Amordazada
¡Sarah hacía tanto ruido en su habitación del hotel que no podía dormir en la de al lado! Intenté razonar con ella, suplicarle a la gerencia, pero nada funcionó, así que decidí tomar el asunto (y a Sarah) en mis propias manos. La ataqué con cinta adhesiva, codos juntos, muñecas inmovilizadas y múltiples vueltas de cinta fusionando sus piernas. Luego le rellené la boca antes de sellarla con cinta roja brillante. ¡Ahora estaba garantizado su silencio! La levanté y la tiré a la cama, dejándola forcejear con su camisa ajustada y sus jeans, pateando sus pies descalzos sin resultado, gruñendo, gimiendo y haciendo ‘mmmppphhh’ en su mordaza. ¡No podía escapar! De hecho, estaba tan indefensa y callada que volví más tarde para ‘conocerla mejor’, si me entiendes… ¡Y adivina qué! ¡Parece que no le importó en absoluto!