Atada y amordazada: Minuit en cuerdas
Atada y azotada en la mazmorra. Minuit Sasori, en un bondage de cuerdas, lucha en la mazmorra con los codos atados fuertemente detrás de la espalda. Su cuello está atado a la pared de piedra con una correa de cuerda, y otra cuerda nudosa le pasa entre los dientes y se ata alrededor de su cabeza para mantenerla en silencio. Minuit tira de la cuerda que la sujeta a la pared e intenta alcanzar los nudos con sus manos, pero están fuera de su alcance. El Cazador entra para comenzar su tortura: le ata las muñecas detrás de la espalda. Minuit le patea, así que él le ata las rodillas con fuerza y la suelta de la pared. La lleva al centro de la cámara y la sienta en un taburete alto. La correa de cuerda pasa entre sus rodillas atadas, obligándola a agachar la cabeza y pegar el pecho a los muslos. Una cuerda baja de un anillo en el techo y pasa entre sus muñecas atadas. El Cazador le levanta las muñecas altas detrás de la espalda en un estricto strappado. Minuit maldice y jura a través de su mordaza en señal de desafío antes de que le quite el taburete de debajo del culo. Grita y gime de dolor mientras sus brazos son elevados alto detrás de su espalda y debe agacharse en cuclillas con el cuello atado a las rodillas. El Cazador se acerca a la pared, agarra un látigo de cuero negro y comienza a azotarle el culo. Minuit se retuerce y gira intentando esquivar los golpes, pero el Cazador logra darle varios azotes en el trasero. Cansado de perseguir su culo, le ata una cuerda en la entrepierna y luego sube el extremo entre su culo, atándolo a otro anillo en el techo. La cuerda de la entrepierna le corta la concha mientras estira las piernas. Minuit queda inmovilizada, estirada entre las cuerdas que le sujetan las muñecas y la dolorosa cuerda en la entrepierna. El Cazador vuelve a azotarle y fustigarle el culo una vez más. Minuit grita y llora a través de la mordaza mientras su gran culo se mueve y sacude, pero sigue siendo un blanco perfecto para el látigo de cuero. Finalmente, el Cazador hace una pausa, pero deja a la pobre Minuit colgando en el cruel strappado, incapaz de moverse.