Atada y furiosa: Yoko lucha por liberarse
El buen corazón de Yoko
Yoko siempre ha sido una persona bondadosa, dispuesta a echar una mano a quien lo necesite. Así que, al enterarse de mi lesión en las manos, se preguntó cómo podía ayudarme. Los médicos me han dicho que necesitaré MUCHA terapia física, y la mejor forma de recuperarme es haciendo tareas que requieran destreza manual. Practicar un poco de bondage sin duda me vendría bien, y Yoko acepta que la ate. Pronto, se ve reducida a su ropa interior y envuelta en espirales y más espirales de cuerda, ¡más de las que ha experimentado en su vida! Lastimosamente, tanto esfuerzo ha dejado mis manos adoloridas y cansadas, ¡así que no podré soltarla hasta que se recuperen! No le hace gracia, pero una mordaza de bola ajustada en su boca mantiene sus quejas en un nivel manejable. La dejo sola para echar una siesta, y la pobre y furiosa belleza asiática forcejea como loca para liberarse, pero no hay manera. Pronto, regreso. Mis manos se sienten mejor, pero necesito probar su fuerza. ¿Qué mejor forma que ponerla en un *hogtie*? Lo logro, pero mis manos están tan fatigadas que no podré soltarla hasta el día siguiente.