Atada y secuestrada: viaje a lo desconocido
Su fantasía de bondage se convierte en pesadilla (parte 2). Cuando el Cazador regresa, coloca cinta adhesiva sobre el antifaz para asegurarse de que no se mueva durante el trayecto. Le suelta las piernas y la lleva hasta la furgoneta. Una vez dentro, la amarra en posición de rana para el viaje. La chica ingenua lucha contra las cuerdas en el vehículo mientras es llevada a un destino desconocido. Sus gritos ahogados por la mordaza, no hay marcha atrás. Además, ella le pagó una buena suma por esto. Es su fantasía, puede soportarlo. Finalmente llegan a su guarida, donde le suelta las piernas y la guía hasta la parte de atrás. La deja de pie en la habitación trasera mientras se prepara para lo que sigue. Tiene miedo de moverse, sin saber dónde está y sin querer caerse. Puede que sea su fantasía, pero su rostro muestra el terror. Regresa, la sienta y le quita los tacones, reemplazándolos por botas altas hasta el muslo, ya que alguien pidió que la «putease» un poco. Ella no está segura de lo que significa, pero él se ríe y la provoca, dejándole claro que lo descubrirá pronto.