Ayla en Bikini – Dominación en el Gazebo
El hombre de mantenimiento está limpiando el desastre dejado por los últimos borrachos de las vacaciones de primavera junto a la piscina. Cuando la hermosa universitaria Ayla sale de la casa con su ajustado y brillante bikini de una pieza, muy ceñido al cuerpo. Está muy contenta y comienza a maldecir y a ordenarle al hombre. Le dice que tiene una gran fiesta planeada y que el lugar está hecho una mierda. Lo que ella no sabe es que el hombre ha llegado a su límite y ya está harto de estos engreídos ricos que destruyen sus propiedades. Ayla se mete en su cara, lo cual fue un gran error. Él la agarra, le tapa la boca con la mano y la arrastra hasta el gazebo. Le inmoviliza los brazos que se retuercen detrás de las piernas y saca un viejo trapo sudado del bolsillo, se lo mete entre los labios y lo ata detrás de su cabeza. Ayla grita pidiendo ayuda, pero sus gritos están algo amortiguados pero no lo suficiente. Así que saca un rollo de cinta americana negra y le cruza las muñecas detrás de la espalda. Ayla no puede creer lo que está pasando mientras sus muñecas son atadas fuertemente con la cinta. La levanta y la sienta en una mesa pequeña, continuando con el proceso de atarla. Sus muñecas están atadas a su espalda con la cinta envuelta alrededor de su vientre y brazos. Le empuja el pecho hacia las rodillas y sigue envolviéndola con la cinta alrededor de los hombros y luego debajo de las rodillas, atándola en una bolita indefensa. Con el pecho atado a las rodillas, Ayla observa impotente mientras él sigue envolviéndola con la cinta por las pantorrillas y los tobillos, fusionando sus piernas fuertemente juntas. La mueve al suelo y la gira de lado, diciéndole que se quede callada mientras termina de limpiar el área de la piscina. Ayla llora y grita contra su mordaza mientras se debate impotente en el suelo. Apenas puede moverse mientras tira desesperadamente de sus muñecas atadas. Pero no hay forma de escapar de la cinta adhesiva pegajosa. El hombre regresa, la mueve al sofá y le dice que ha decidido quedársela para él. Vuelve a la casa a buscar cerveza y a cerrar las puertas, prometiéndole que volverá pronto para disfrutar de su cautiva atada e indefensa.