Camila: Experiencia con Strappado y Ballgag
Camila vs. Su Craving
Cuando Camila me contactó, dejó claras sus intenciones. Hacía demasiado tiempo que no la ataban y era una aberración que debía ser rectificada de inmediato. Siempre dispuesto a ayudar en estas situaciones, un strappado atado a su cabello parecía un buen comienzo. Incluso cuando el ballgag fue ajustado apretado alrededor de su cabeza, se podía ver que su sonrisa nunca se desvaneció. Camila disfrutaba cada segundo. Para asegurarme de que su craving quedara bien saciado, se le ató una cuerda en la entrepierna para recompensar sus luchas. Si su flujo constante de baba es alguna indicación, parecería que la misión se cumplió.