Correas de cuero y luchas inútiles: el castigo de Caroline
La apuesta de la oficina que Caroline perdió – Correas
Sabía que aceptaría la apuesta. Caroline no me soporta. Lleva cinco años en la empresa y yo solo dos, pero estamos en el mismo escalón. Me burlo por un contrato que ella dijo que nunca conseguiría. Aceptó el reto y las consecuencias. Gané, y hoy cobro.
Llega un viernes por la tarde, justo después del trabajo, con su ropa de oficina. La agarro del pelo y la arrastro al salón. Empiezo a manosear a mi premio del fin de semana. Caroline está furiosa por perder y no se calla, pero no me importa. Pronto no podrá decir nada más, porque la amordazaré. Decido empezar con correas de cuero. Le ató los codos, las muñecas y los tobillos mientras la manoseo y le azoto el culo generoso. Me siento en el sofá, la pongo sobre mis rodillas y enciendo la tele. La sigo tocando y apretando. Me canso de su boca y la tiro al suelo de rodillas. Le meto una pelota de espuma enorme en la boca y la sello con cinta adhesiva. La ruedo por el suelo y uso más correas para atarla en posición de rana. Le ordeno que se resista, y le azoto el culo cuando no lo hace con fuerza. Me siento a ver. Vuelvo y le rompo la blusa. Los pechos se le salen del sujetador y también les doy unos azotes. Caroline recibe un collar, le queda bien, porque será mi perra el fin de semana. Me alejo y la dejo luchando atada como una rana. Regreso con un montón de esposas de metal. El video termina ahí.