El Arte del Control – Cuerdas y Promesas Rotas
Intento de Escape de Lolly en la Cocina
Lolly me había prometido que cada noche, al llegar a casa, tendría una cena caliente y casera esperando. Pero ha roto esa promesa una y otra vez, así que esta noche se quedará en esa cocina hasta que obtenga mi comida, le guste o no. Por supuesto, las cuerdas que le inmovilizan las extremidades aseguran que no vaya a ningún lado, y la mordaza en forma de bola gruesa metida en su boca mantiene sus protestas y quejidos a un volumen aceptablemente bajo. Aun así, sigue siendo rebelde y no muestra el arrepentimiento adecuado por incumplir su palabra, así que periódicamente añado más cuerdas (y más incomodidad) hasta que queda atada como una bolita, ¡apenas capaz de moverse! Ya tengo suficiente de esperar a que aprenda la lección, y aunque sus frenéticas y desesperadas (y garabateadas) disculpas son bienvenidas, ¡tendrá que hacer mucho más que disculparse! ¡Que se las arregle para desatarse mientras voy al bar a comer una pizza y tomar unas cervezas con buenos amigos! Dejo un par de tijeras, pero como las hojas están pegadas, dudo que le sirvan de mucho.