Dominada y amordazada: Dahlia atada con cinta y cuerdas
Dahlia – Atada en la cama y sin aliento
¡Es mi día de suerte! Atrapé a una rubia deliciosa con unas tetas enormes, y ahora está tendida sin defensa en mi cama, sus extremidades estiradas y sujetas a cada esquina del colchón mientras se debate en su negligé transparente y sus bragas rojas. El bozal de hendidura que le clava en las comisuras de los labios puede ser la causa de su angustia, o quizá solo esté furiosa por su situación, su actitud desafiante dejando claro que cree no merecer este trato. ¡Pero estoy decidido a demostrarle quién manda aquí! Tras exponer sus tetazas increíbles, le quito el bozal y le empaqueto la boca hasta reventar antes de sellarla con varias tiras de cinta roja. Sí, hasta me aseguré de que el bozal combine con sus bragas, lo único que le queda de pudor. Esto parece enfurecerla aún más, así que le doy una lección de obediencia tapándole la nariz por un momento. Sus forcejeos mientras lucha por respirar con el flujo de aire reducido solo son superados por el pánico en sus ojos. Le retiro la cinta de la nariz y la dejo con la certeza de que nunca se liberará. ¡Sí, definitivamente es mi día de suerte! ¡Qué pena que Dahlia no pueda decir lo mismo!