El arte de la sumisión: Viorica en cadenas y placer extremo
Viorica vs. Las Cadenas de Títere. Cualquiera que haya sido atado sabe el abrazo de una atadura apretada; el placer de luchar sin esperanza. Y esto es el doble de intenso cuando el vibrador te lleva al éxtasis. Con Viorica, le inmovilicé las piernas, pero sus brazos quedaban encadenados con algo de movimiento… o eso creía ella. Cuando el vibrador se encendió y su corsé de 18 pulgadas empezó a cortarle la respiración, Viorica intentó desesperadamente encontrar alivio. Cada vez que intentaba alcanzar algo, estaba un poco fuera de su alcance, aumentando su frustración. Para el cuarto orgasmo, no pudo evitar envolver sus muñecas alrededor de las cadenas y agarrarse con todas sus fuerzas.