El Arte del Dominio: La Pesadilla de Genevieve
¿Cómo pudo hacerme esto?
Genevieve aún intenta entender lo que le ocurrió. Ahora, en terapia, relata los detalles de aquella tarde horrenda, reviviendo cada segundo una y otra vez en su mente. Un hombre extraño irrumpió en su casa y la dejó atada y amordazada, con una enorme bola roja metida en la boca que le impedía gritar. Mientras se debatía entre sus ataduras, escupía un flujo constante de palabras ininteligibles, con la baba resbalando por su barbilla y cayendo sobre su cuerpo. Cada vez que creía que no podía empeorar, el hombre regresaba para hacer su situación aún más insoportable. Primero, la colocó en un estricto *hogtie*, dejando a la indefensa belleza forcejear contra las cuerdas, arqueando el cuerpo en un vano intento por liberarse. Luego, la sometió a un *ball tie* ajustado, reemplazando la mordaza por una bola de espuma de cuatro pulgadas que le hinchó las mejillas hasta reventar, sellada con cinta transparente para que su atacante disfrutara de su rostro bonito, silencioso y aterrorizado. Finalmente, la envolvió con una cantidad interminable de cinta, asegurándola aún más en aquella posición compacta. Y como si fuera poco, le vendó la cabeza una y otra vez hasta que solo sus ojos y nariz quedaron libres, garantizando que nadie escuchara sus suplicas. Abandonada, convertida en un paquete apretado, solo podía esperar que la policía la liberara… ¡si es que llegaban!