El dilema cautivador de Lucy: atadura y gemidos ahogados
El dilema de atadura de Lucy Purrs
¡Pobre Lucy! La han atrapado en una posición incómoda: en toples y atada a una silla. Con las piernas abiertas y fijadas a cada pata de la silla, y las muñecas aseguradas a los lados, lo único que puede hacer es retorcerse y moverse de la manera más deliciosa. Bueno, hay UNA cosa más que puede hacer: gemir y babear, ¡gracias a la mordaza de bola que lleva en la boca! Su misterioso captor parece encantado observando el espectáculo, pero hasta él sabe que no puede dejarla atada a la silla toda la noche. Sin embargo, dejarla completamente desnuda y atada como un cerdo en la cama es otra historia. ¡Ahora sí que está en un buen lío! Con las bragas desaparecidas y una cuerda ajustada en la entrepierna que roza su coño desnudos mientras lucha por liberarse. Parece muy frustrada, pero ¿es porque no puede soltar o porque la cuerda no le da suficiente estimulación para disfrutar de su situación? Da igual. Su captor lo está disfrutando, y eso es lo único que importa.