El fin de semana de Whitney: Atada y amordazada con cuerdas
La curvilínea secretaria rubia Whitney no podía creer lo que estaba pasando. Nunca trabaja los fines de semana, pero el jefe le pidió que fuera al viejo almacén para hacer un inventario. Whitney realmente necesitaba el dinero extra, así que llegó temprano para terminar rápido y pasar el resto del día en la playa. Pero su mundo se convirtió en una pesadilla cuando descubrió a un intruso en el almacén. El hombre la agarró y la ató con fuerza usando cuerdas. Ahora está sentada en un viejo palet con los brazos unidos detrás de la espalda. Whitney siente sus codos aplastados uno contra el otro, con las cuerdas mordiendo profundamente sus bíceps y muñecas. Su boca está completamente sellada con capas de venda elástica envuelta alrededor de su cabeza. Intenta moverse, pero otra cuerda está atada a su cuello y sujeta a un poste detrás de ella. Con poco espacio para moverse, solo puede patear con las piernas y gritar pidiendo ayuda a través de su mordaza. Pero el intruso escucha sus gritos ahogados y regresa con más cuerdas. Le ordena que se quede quieta y callada, luego decide castigarla con una atadura más estrecha. A continuación, le ata los tobillos fuertemente antes de soltar su cuello del poste. El bruto la voltea boca abajo y le ata otra cuerda a sus tobillos atados. Le levanta los pies hasta las manos y la deja en posición de hogtie. Más cuerdas se envuelven alrededor de sus caderas, muslos y tobillos para mantener sus piernas dobladas con fuerza. Le advierte que se quede quieta ahora o las cosas empeorarán. Whitney tira desesperadamente de las cuerdas, pero no hay esperanza de escapar. No quiere molestar al intruso de nuevo, pero se pregunta qué planea hacer con ella. ¿Pretende llevársela o la abandonará en el viejo almacén, donde seguirá atada y amordazada hasta el lunes por la mañana? Ambas opciones le parecen horribles.