El Poder de la Varita Mágica: Orgasmo Forzado a Liv
Liv contra sus pies doloridos
Suplicando un respiro de sus botas de ballet, Liv es atada a una silla cercana. Pronto descubre que no obtiene todo lo que quiere, ya que las patas delanteras se levantan para que sus pies torturados sigan soportando parte de su peso. Liv se da cuenta rápidamente de que cualquier movimiento en la silla se transmite a sus pies. Una vez que la varita mágica está sujeta entre sus piernas, no tarda en olvidar todos sus dolores y preocupaciones. A medida que un orgasmo tras otro impacta su cuerpo atado, se le da la opción de seguir eyaculando o ser liberada. Realmente no es mucha pregunta, ya que el orgasmo siempre gana.