El problema de Tara: de atadura simple a severa
Tara vs. La Silla Caliente
Tara comenzó con una simple atadura a la silla, lo que ya la ponía nerviosa. Lamentablemente para ella, su situación solo iba a empeorar. La buena noticia era que solo se añadiría una cuerda más. La mala, que la iba a poner muy, muy incómoda. Con solo sus manos para soportar la mayor parte de su peso, Tara hizo lo posible por evitar que la cuerda se hundiera en su coño. No es fácil cuando sus brazos ya tiemblan después de unos minutos. Así es la belleza de los predicamentos: es su decisión mantenerse en pie.