El Viaje Reticente de Sarah al BDSM
Sarah Brooke solo quería pasar el día tranquila en casa, pero hay tareas pendientes. Tras insistir amablemente y que se niegue, no me queda otra opción. Tengo mucha cinta adhesiva a mano, y antes de que pueda preguntar qué hago, la envuelvo por completo. Sus muñecas cruzadas y sus hombros quedan cubiertos de cinta, sus pies con calcetines unidos y sus muslos bien ajustados. Un trapo le tapa la boca y la cinta en su cabeza lo mantiene firme. Aunque no ayude en casa, al menos me da entretenimiento, y estoy seguro de que a partir de ahora será mucho más colaboradora y obediente.