Encanto BDSM: Natalie en balltie apretado
Natalie, la dulce vecina, lucha desesperadamente atada a una silla con cuerdas que le muerden la carne alrededor de sus bíceps y muñecas, fusionales sus brazos detrás de la espalda. Sus piernas esbeltas están soldadas entre sí con más cuerdas que aprisionan sus tobillos y rodillas enfundados en botas. Gime pidiendo ayuda, pero sus quejidos patéticos son ahogados por la gran mordaza de bola roja que le mantiene la boca dolorosamente abierta. El Hunter regresa con más cuerdas; Natalie suplica entre sollozos que ya no puede más mientras él ata otra soga alrededor de su diminuta cintura. Esta cuerda baja entre sus piernas y se hunde profundamente en su coño cubierto de spandex. Luego agarra un largo tramo de cuerda y la aprieta entre sus rodillas atadas. Ignora sus súplicas y pasa la cuerda por sus hombros y entre sus codos aplastados. Empuja su pecho hacia sus rodillas y envuelve la cuerda alrededor de sus hombros, brazos y bajo sus rodillas, transformando su cuerpo en una bolita compacta y tensa. Las cuerdas se ajustan entre su pecho y rodillas, dejando todo tensado como un arco. Pobre Natalie apenas puede moverse cuando la levanta de la silla y coloca sus pies en el suelo. Sin apoyo bajo su trasero, solloza y llora de terror mientras intenta mantener el equilibrio sobre sus botines de tacón, en el ajustadísimo balltie. El Hunter deja de burlarse y la voltea de lado. El extremo de la cuerda del entrepierna sube entre sus muñecas fuertemente atadas, luego levanta sus tobillos enfundados en botas hasta su trasero y pasa la cuerda entre sus tobillos ceñidos. Al tensar la cuerda, esta se clava más hondo en su coño, mientras la presión de sus piernas dobladas la mantiene incrustada en su coño y su trasero. La deja allí, en el suelo, sollozando y llorando, apenas capaz de mover más que sus dedos, pies y cabeza.