Genevieve se une al juego de bondage: atadas y amordazadas
¡Pobre Dakkota! Atada de pies a cabeza como una momia, con la boca bien amordazada e indefensa, solo podía retorcerse y moverse mientras esperaba que alguien la ayudara. Pero cuando llegó, era su compañera de piso, Genevieve, que malinterpretó su situación como un juego perverso al que unirse. Acariciando a su amiga envuelta, haciéndole cosquillas en los pies, se burló de la rubia indefensa, ignorando sus advertencias. Pronto, Genevieve terminó igual que Dakkota: completamente atada y sin poder escapar. Las dos se retuercen como gusanos, intentando liberarse, pero es inútil. Y no pueden hacer nada cuando el agresor les coloca máscaras de cuero idénticas antes de atarlas de espaldas. ¡Parece que disfrutarán de MUCHO tiempo juntas!