Ginary Porrista – Historia de Humillación y Atadura
Ginary, porrista inmovilizada. Llevaba tiempo obsesionado con esta cheerleader local. Cada vez que estoy cerca, me rechaza y me humilla como si fuera un don nadie. Decido que es hora de quedarme a solas con ella para enseñarle cómo tratar a la gente. La atrapo con su uniforme de porrista, medias y calcetines. Le ato los brazos con 100 pies de cuerda (lazo de box) para que no pueda escapar, y luego le hago un loto en las piernas. Un enorme tapón de goma azul en su boca la mantiene callada. Se retuerce un rato, pero luego se me ocurre una idea: en pantalla, ato sus cuerdas del pecho a sus pies, dejándola doblada y sin poder moverse. Ahora puedo tomar fotos de chantaje y disfrutar de su bonito culo, dándole una buena nalgada y añadiendo un poco de cosquillas. Ginary no tiene opción más que aguantarlo, y el tapón le hace babease sin control, aumentando su humillación.