Juegos Espías: El Encuentro Sorpresivo de Hannah Perez
Él es un espía enviado a esta oficina para robar documentos ultra secretos. Pero al intentar acceder al sistema, se da cuenta de que no tiene la contraseña correcta y solo hay una persona que puede dársela: Hannah Perez, la secretaria a la que tiene amordazada y atada con cinta adhesiva a su escritorio, justo a sus pies. Tras cortar sus ataduras y quitarle el mordaza, la obliga a decirle el código que necesita. Una vez que verifica que funciona y accede a los archivos, regresa con Hannah, la amordaza de nuevo y se asegura de que no pueda escapar. Al empezar a descargar los archivos, descubre que el proceso podría tomar hasta una hora, así que decide asegurar mejor a su prisionera. Con cuerdas, la ata completamente, y para que no haga ruido, le sella la boca con un calcetín metido en cinta adhesiva. Tras dejarla atada y amordazada por un tiempo, regresa y nota que su falda se ha subido hasta la cintura… y adivina qué, no lleva ropa interior bajo sus medias de red. La situación se vuelve aún más humillante cuando le abre la blusa y le baja el sostén. Más tarde, cuando el hombre ya se ha ido, sus compañeros de trabajo la encuentran atada como un cerdo, con la entrepierna atada y la boca tapada, los pechos al aire.