La Desgracia de Chrissys: Trampa en la Habitación del Hotel
Chrissy acaba de llegar a su habitación del hotel tras tomar una copa en el bar. Pensaba quedarse más tiempo para conocer a algunos chicos guapos, pero se fue cuando el mismo tipo asqueroso que la acosó la noche anterior volvió a insistirle de forma agresiva. Para olvidarse, decide darse una ducha relajante y se quita la ropa. Pero al intentar encenderla, ¡no sale agua! De repente, escucha un ruido en la regadera y, sin darse cuenta, algo de gas inunda la habitación. El efecto es inmediato: se marea tanto que apenas puede mantenerse en pie, sus ojos se revuelven y cae desmayada en el suelo de la ducha. Lo que Chrissy no sabe es que el tipo del bar es el mano derecho del hotel y entró antes para preparar su trampa. Escuchó el revuelo desde fuera y, con suerte de su lado, entra con su llave maestra justo cuando la encuentra desnuda y sin sentido en el suelo. Al ver que su plan funcionó, la levanta y la lleva a la cama para disfrutar de su cuerpo caliente e indefenso. Pero justo cuando empieza a manosearla, recibe una llamada del trabajo: hay una emergencia de mantenimiento. Frustrado, pero con deberes que cumplir, piensa rápido y saca una cinta adhesiva que trajo por si acaso. Así que, mientras ella sigue inconsciente, la ata de manos y pies, asegurándose de que no se escape aunque despierte. Afortunadamente para él, no tarda en pasar: Chrissy comienza a despertar lentamente, aturdida y confundida. Al moverse, se da cuenta de que está amordazada con cinta y no puede gritar. No recuerda cómo llegó así, pero sabe que debe escapar rápido antes de que él vuelva. Se retuerce en la cama, pero la cinta es demasiado fuerte. Intenta agarrar el teléfono, pero solo lo deja caer al suelo. Lo recoge, pero no logra marcar. El tiempo se agota y, desesperada, se arrastra hacia la puerta como último recurso. Sabe que será humillante, pero si logra llegar al pasillo, ¡estarán a salvo! Se arrastra hasta casi tocar la puerta cuando, de pronto, alguien entra. Chrissy levanta la mirada con ojos de pánico, esperando que sea ayuda… pero es él, el tipo del bar, cerrando y trabando la puerta tras de sí, listo para divertirse con su nueva cautiva.